Es cuando uno llega a cierto punto de tranquilidad cuando se pueden escribir estas cosas. Y no lo hago porque haya llegado apenas. Digamos que alguien que conozco está dando el primer paso para aquello que llamamos olvidar. Y lo "llamamos" porque realmente no se olvida, simplemente ya no importa, ya no te consume y ya no duele. Se convierte en un vago recuerdo, en una vieja canción que se oye a lo lejos y cuando menos te das cuenta, todo lo malo que pasó se convierte en una gran anécdota y puedes reírte de ella o decir, pff que tonto era o contarla, reírte con alguien más o, igual de importante, enseñar, a pesar de que nadie experimenta en cabeza ajena, no sobra intentarlo.
Curiosamente lo anterior fue escrito para otra persona, en otras circunstancias. Pero aplica.
Habiendo leído las entradas anteriores, podrán haberse formado una impresión equivocada de como fueron ciertos aspectos de mi vida durante los pasados 5 años. Cabe aclarar que todo estuvo muy lejos de ser malo. Como todo, tuvo sus ratos.
¿Y los buenos ratos? ¿por qué no compartirlos? Simple. No me pertenecen. Aquello que brotó de la inspiración en aquellos momentos hoy es de ella nada más.Es el único regalo que he tenido a bien dejarle.
Sin embargo, he decidido compartir con ustedes ese último regalo, aquel que previo a una inminente separación espacial tenía preparado. Mi propia crónica de una muerte anunciada, valga la expresión.
No tiene un centímetro de métrica y puede romper con todas las reglas del verso, pero lleva dentro cuestiones más importantes. Hay cariños que trascienden a los títulos y a las circunstancias.
Déjate caer
Camina como si no tuviéramos mañana.
Decide sola, que no tenemos ya pasado.
Extráñame ahora que me tienes a un lado,
Deja los reproches y culpas guardados.
No te lleves nada que no puedas cargar
Olvida mi rostro, que llevas mi esencia,
Lo demás, déjalo atrás.
Y deja libres tus brazos…
Cuando encuentres otros que borren mis trazos
Y por más que intentes no me puedas ver
Dame un último suspiro y después
Cierra los ojos y déjate caer.
Con esto cierro la mini-serie "Espasmos". Agradezco a quienes me han regalado unos minutos de su tiempo para leer y espero haberles dado algo bueno a cambio. Espero sus comentarios, los cuales también agradeceré infinitamente.